Al igual que ocurrió durante el Domingo de Ramos, los templos de Lobos y la zona rural volvieron a colmarse de participantes durante los días más significativos de la liturgia cristiana.
El Jueves Santo marcó el inicio del Triduo con una intensa jornada de celebraciones. En el Templo Nuestra Señora del Carmen, el Padre Mena presidió el rito del lavado de pies a 12 integrantes de la comunidad, entre los que se encontraban tanto niños como adultos mayores. Por la mañana, los chicos que participan en la Catequesis recrearon la Última Cena, mientras que los Ministros de la Eucaristía renovaron su compromiso de servicio durante la Misa.
Finalizada la celebración, se abrió la Adoración al Santísimo, y ya entrada la noche, a las 23, un grupo de jóvenes emprendió el tradicional recorrido de las 7 iglesias, partiendo desde el Templo y visitando las capillas de San Roque, FASTA, San Cayetano, Santa Teresita del Hospital, Medalla Milagrosa y Luján.
El Viernes Santo convocó nuevamente a una gran cantidad de fieles para la Veneración de la Cruz en el Templo. Por la noche, el Via Crucis estaba programado para realizarse al aire libre, desde la Cruz Misional de calle Belgrano, pero la lluvia obligó a trasladarlo al interior. La conmemoración de la Cruz también tuvo lugar en la Capilla de la Laguna.
El Sábado Santo cerró el Triduo con la Vigilia Pascual, que reunió a una multitud en el Templo a partir de las 20, completando así una semana de profunda vivencia espiritual para la comunidad de Lobos y sus alrededores.

